Como parte del evento, el papa Francisco concedió una audiencia especial en donde se refirió al legado de Romero, especialmente, en el ámbito de los derechos humanos. “Supo encarnar con perfección la imagen del buen pastor que da la vida por sus ovejas (…) ejemplo de predilección por los más necesitados de la misericordia de Dios, estímulo para testimoniar el amor de Cristo y la solicitud por la iglesia”, indicó.
Asimismo, lo calificó como “pastor insigne del continente americano”. “El pueblo de Dios lo quería, porque sabe olfatear bien donde hay santidad”, añadió.
Igualmente, se dirigió a la población salvadoreña que ha sido partícipe por medio de las diferentes actividades que se desarrollaron desde el territorio nacional. “Envío mis saludos a todo el pueblo santo de Dios que peregrina en El Salvador, y hoy vibra por el gozo de ver a uno de sus hijos en los altares”.
Por su parte, el presidente Sánchez Cerén agradeció el nombramiento y reiteró la relevancia del santo. “Su mensaje tiene un valor universal, y coincide con las más altas aspiraciones de paz y justicia de la humanidad. Casi cuatro décadas después de su martirio su mensaje de amor y justicia resuena más potente que nunca por todo el mundo”, señaló.


